Había prometido volver con una temática menos apocalíptica, pero evidentemente que los desastrosos sucesos naturales acontecidos recientemente despiertan una angustía en el corazón de todo ser que sea curioso, y más aún, en los negativos como yo. Soy cristiano como esta en evidencia en mis entradas anteriores, pero eso no impide que sea un observador de otras filosofias, creencias y mitologias. Deduciran que voy a mencionar el cataclismo profetizado por los mayas en el solsticio de verano en 2012, y aquí hago una marca: fueron de los astrónomos, matemáticos y artistas mas grandes de todos las civilizaciones antiguas, lo cual hace muy respetable su filosofía y su cosmovisión es no menos que fascinante. Yo no creo que el final de este bactún acarree el final de la vida humana, pero debemos estar atentos a los mensajes de la naturaleza. Los sismos de Chile, Tadjikistan, Islas Salomón, Perú, Haití como los mas graves, junto a otros de menor magnitud, nos hacen pensar: "¿que se avecina?"... Ahora, hay una pregunta más importante aún, "¿que hacer?". La respuesta habitual es, "vivir como si fuera el último día", pero, ¿que significa esto?. La respuesta evidentemente no es por la cual se inclina la mayoría: reventarse en las fiestas mas salvajes, destruirse con todas las drogas habidas y por haber, acostarse con todo lo que se mueva. Hay un error enorme en esto: piensa que cuando despiertes mañana, si no se ha acabado el mundo, muy probablemente tengas grandes deudas, enfermedades venereas, una horrenda resaca o quizas incluso hayas lastimado a alguien, física o emocionalmente. Mejor dedicate a cuidarte, a cuidar a tus hijos, a cuidar a tu pareja, a sembrar un árbol, a ayudar al de al lado. Recuerda que heredaras este mundo a tus hijos, o sobrinos o alumnos o pacientes... en fin, este mundo no es solo tuyo. Piensalo.
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